viernes, 25 de abril de 2014

El Monólogo

¿Cómo hacer un Monólogo?

El primer paso de cómo hacer un monólogo es tener muy en cuenta que sólo unos pocos elegidos son los agraciados con el poder de la gracia y de la infección de risa. Si aun conociendo esto quieres saber cómo hacer un monólogo, coge tenedor y cuchillo, y prepárate para Kurunizarte.

Quienes saben cómo hacer un monólogo tienen bien claro desde el principio cuál es la premisa básica. Con esto se tiene el eje en torno al cual girar; es el tema principal de tu disertación humorística, eso es un monólogo al fin y al cabo, como ejemplo para ver cómo hacer un monólogo usaremos “La ropa de estar por casa“.

Decidido el tema, usaremos la siempre infalible fórmula de encabezamiento, nudo y desenlace. Márcate tres partes en el folio; en la primera introduce el tema y lanza una pregunta que te inquiete y sea cómica a la par: “¿Cada cuánto habrá que echar a lavar el pijama?”. Lanzada la duda existencial, en el nudo o desarrollo seguiremos poniendo ejemplos a cerca del tema. Juega a hacerte preguntas sobre absurdos y de las respuestas puedes sacar el contenido; “¿Qué tiene que tener un prenda para transformarse en pijama?”, “¿Cuándo sabes que tu camiseta favorita pasa a ser para dormir? ¿Quién sabe el porqué de tanto osito?”.


Vas a ser un experto en cómo hacer monólogos si sigues estos pasos. En la parte central expone diferentes temas relacionados con tu tesis: “Mi novia usa mi ropa interior de pijama“, “Mi madre coge mis camisetas para trapos“… Para terminar, plantea una conclusión divertida. Cómo hacer un monólogo no es fácil, pero en elkuru, disfrutarás sin que te cueste el menor trabajo de monólogos realmente divertidos. Deja en manos de expertos cómo hacer un monólogo. Pero si te animas puede que en elkuru tengas tu sitio.

Ejemplo de un Monologo:

Mi primer Amor.

En mis años mozos disfrutaba de las reuniones que teníamos en el salón grande de Pancho… Todas las tardes jugábamos póquer y las damas canasta. Un día entró una jovencita que tenía el cabello negro y los ojos tan azules como el lapislázuli, la piel era clara y su sonrisa sutil, tenía la mirada suave y una hermosa voz; ella se llamaba Isabel. Vivía con su madre viuda (Porque si no este cuento no se desarrollaría como trágico) trabajando en lo que podía; ya sea barriendo, lavando ajeno, vendiendo comida rápida o rematando baratijas en el tianguis. Una tarde fui a un centro nocturno a disfrutar de un show de comediantes, y ahí la vi, estaba tratando de vender sus baratijas, cuando la sacó el encargado. Yo la seguí con discreción detrás del empleado, cuando estuvimos afuera y el empleado se metió, ella me vio. Fue amor al instante, pero tenía que irse, yo lo comprendí, tenía que esperar un poco. Pero de pronto se abrió el pavimento y se hizo un bache de 3 m de ancho y 2 de profundidad, y ahí murió….., ¡Por que!, ¡vida ingrata! ¡¿Qué e hecho yo, para que me arrebates en tan horrible transe el amor de mi vida?! ¡Ella tan hermosa, y productiva! ¡Era la mejor persona que conocía! La sepultaron hoy en la tarde, yo asistí al velorio, su mamá estaba inconsolable vendiendo pan y café, para costear el sepelio; me despedí de ella en el cementerio, pero la visitare el día de muertos.


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